El 90% de las empresas que han quedado fuera del alcance de la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD) tras la aprobación del paquete Ómnibus I ha decidido seguir reportando. No por obligación, sino por estrategia.
Según el informe Beyond Compliance: Sustainability Reporting After the Omnibus, elaborado por Osapiens a partir de encuestas a directivos de empresas con más de 1.000 empleados en la UE y Reino Unido, la sostenibilidad ha dejado de ser un ejercicio de cumplimiento para convertirse en una función empresarial crítica.
Los datos son reveladores: el 49% de las empresas encuestadas se alinea con los estándares ESRS, el 42% ya aplica el VSME (estándar voluntario para pymes desarrollado por Efrag), el 35% reporta por exigencia directa de inversores, bancos o clientes, y nueve de cada diez prevén aumentar su inversión en herramientas de automatización para la elaboración de informes de sostenibilidad.
Las pymes no pueden quedarse al margen
Aunque el Ómnibus I haya excluido formalmente a las empresas con menos de 1.000 empleados e ingresos inferiores a 450 millones de euros, la realidad del mercado cuenta otra historia. Las grandes empresas obligadas a reportar necesitan datos ESG de toda su cadena de valor. Y eso incluye a sus proveedores, subcontratistas y colaboradores.
Dicho de otro modo: aunque una pyme no esté obligada, sus clientes que sí lo están se lo van a exigir. No reportar dejará de ser una opción neutra para convertirse en una desventaja competitiva.
El ámbito público como palanca adicional
Y no solo en el ámbito privado. La contratación pública incorpora cada vez más criterios de sostenibilidad en sus pliegos. Contar con un informe ESG estructurado puede marcar la diferencia entre acceder a una licitación o quedar fuera.
El VSME, desarrollado por Efrag precisamente para empresas no cotizadas, ofrece un marco accesible para empezar. No se trata de replicar el reporting de una multinacional, sino de demostrar compromiso, transparencia y capacidad de gestión.
Las pymes que se anticipen no solo cumplirán expectativas: se posicionarán como socios fiables en un ecosistema que premia la trazabilidad y la responsabilidad. La sostenibilidad ya no es solo para las grandes. Es el nuevo estándar de confianza empresarial.




